En 2014, Alberto conoció a Bernardo, de 86 años, viudo y sin descendencia que le confesó su mayor deseo, tener un nieto. Alberto le adoptó como abuelo y comenzó a poner en contacto a más jóvenes con mayores. En 2016 dejó su empleo en una multinacional para hacer centrarse en la escalabilidad del proyecto. Actualmente el proyecto ha recibido numerosos premios en innovación social, ha atendido a más de 2.000 mayores y está presente en 50 ciudades de España.